En el Parkinson, la importancia del movimiento podría ir más allá de la capacidad para caminar. Los investigadores siguieron a 294 personas para estudiar la relación entre sus niveles de actividad y la evolución de la enfermedad. Este tipo de investigación se llama estudio observacional de cohortes. Entre las personas más activas, el deterioro en las pruebas de pensamiento y memoria fue más lento. Sin embargo, esto no demuestra que el movimiento frenara la enfermedad. Los resultados cognitivos —relacionados con el pensamiento y la memoria— se siguieron durante un máximo de cinco años; los motores —relacionados con el movimiento—, durante un máximo de siete.
Detalles de la investigación
Un aspecto interesante es que el estudio no redujo la actividad física al ejercicio en un gimnasio. Según el comunicado de la Academia Estadounidense de Neurología (AAN), también se valoraron el trabajo, las tareas domésticas y las actividades de ocio. Por ello, esta noticia no permite establecer una duración o intensidad de ejercicio válida para todos. Que las personas más activas tuvieran mejores resultados no basta para distinguir entre dos posibilidades: la actividad puede ayudar, pero quienes tienen una enfermedad más leve también pueden moverse con mayor facilidad. Otras diferencias no medidas podrían influir en los resultados. La distinción importante es que una asociación prometedora todavía no equivale a un efecto terapéutico. La investigación, que volvió a aparecer en las noticias el 23 de octubre, se publicó originalmente el 7 de octubre de 2026. Se necesitan estudios en otros grupos de pacientes para comprender a quiénes pueden aplicarse sus resultados.
¿Qué se encontró?
Los participantes se dividieron en tres grupos según su nivel de actividad. Al comparar el tercio más activo con el menos activo, la evolución de las pruebas motoras fue más favorable en el grupo más activo. El valor estadístico de esta diferencia quedó justo por debajo de 0,05, un umbral utilizado habitualmente en investigación (p=0,048). Este umbral se refiere a la valoración estadística; por sí solo no demuestra que la diferencia aporte un beneficio importante en la vida cotidiana del paciente.
¿Qué significa?
Los hallazgos ofrecen motivos para seguir investigando el papel de la actividad física en la vida con esta enfermedad.
Limitaciones
La actividad se midió a partir de lo que contaban los participantes, por lo que puede haber errores de medición. Los investigadores no les asignaron un programa de ejercicio, sino que observaron sus hábitos. Además, quienes participaron podrían no representar a todas las personas con Parkinson. Por estas razones, no puede afirmarse con certeza que el movimiento causara los resultados más favorables ni que estos sean aplicables a todos por igual.
Importante sobre el tratamiento
Esta investigación no es motivo para dejar medicamentos, cambiar el tratamiento ni empezar un mismo programa de ejercicio para todos. El tratamiento y un plan de actividad adaptado deben valorarse con el equipo sanitario.
Fuentes y alcance de la revisión
Investigación original · DOI: 10.1212/WNL.0000000000218682. Primera publicación en línea: 2026-10-07; fecha de la noticia utilizada para este artículo: 2026-10-23.
Se revisaron el resumen original, el registro de publicación y el comunicado de la AAN; no se pudo acceder al artículo completo.
Comunicado de la AAN sobre la investigación.
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